noches de neón discotequero

Tijuana desde Altamira, fotografa anonima y chingona
Tijuana desde Altamira

Es increíble.  Me corazón se anida en esta frontera borrosa. El asombro del fin de semana vive en mi, tan lejos de aquellas calles, de la rockola, de la pista de baile más bella del mundo.

Entra por mi ventana el mismo viento que movió y desordenó mi noche y día en la frontera. Es un momento en donde el tiempo por fin refleja un mundo interior, siempre enérgico, feliz, fluido.

Baile en pistas de baile que pulsaban con vida, alumbrados con la energía fluorescente de cientos de cuerpos. Camine por calles sin rumbo ni nombre, pero con un destino fijo.

Movernos sin cesar, comer, ingerir, beber, abrazar. Guiadxs por un apetito insaciable por el arte en cada encuentro y rostro, por el gozar y la fotografía de lo presente e imperceptible. Por el tacto, la reunion, y la aventura.

Son contados las noches que nos entregamos al alboroto de todo lo vivo, a vivir sin sosiego, donde el descanso se vuelve superfluo, y los cuerpos sobrehumanos. Tijuana nos lo cede y regala. Lo gozamos hasta ver el cielo púrpura del amanecer de un nuevo día, la espera de una nueva noche.

¿Sin rumbo, a donde podemos llegar? Interminables noches de neón discotequero. Alimentación y recuerdo.

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